miércoles, 30 de septiembre de 2015

Siempre se ha hecho así

Cierto día, un becerro tuvo que atravesar un bosque virgen para volver a su pradera. El animal abrió un sendero tortuoso, lleno de curvas, subiendo y bajando colinas.
Al día siguiente, un perro que pasaba por allí usó ese mismo sendero para atravesar el bosque. Después fue el turno de un carnero, jefe de un rebaño, que viendo el espacio ya abierto hizo a su rebaño seguir por allí.
Más tarde, los hombres comenzaron a usar ese mismo sendero: entraban y salían, giraban a la derecha y a la izquierda, descendían, se desviaban de los obstáculos, quejándose y maldiciendo, con toda razón. Pero no hacían nada para crear una nueva vía.
Después de tanto uso, el sendero acabó convertido en una amplia carretera donde los pobres animales se cansaban bajo pesadas cargas, obligados a recorrer en tres horas una distancia que podría realizarse en treinta minutos, si no hubieran seguido la vía abierta por el becerro.
Pasaron muchos años y el camino se convirtió en la calle principal de un poblado y, finalmente, en la avenida principal de una ciudad. Todos se quejaban del tránsito, porque el trayecto intrincado era el peor de todos.
Mientras tanto, el viejo y sabio bosque se reía al ver que los hombres tienen esa ciega tendencia rutinaria a seguir la vía que ya está abierta, sin preguntarse si habría acaso una mejor opción o camino. Tal vez hubiesen descubierto otros paisajes más bellos.


Reflexión.
El que las cosas se hayan hecho siempre siguiendo un patrón o de una manera concreta no quiere decir que sea la manera correcta o la mejor de las formas. Los seres humanos somos animales de costumbres dentro de nuestra zona de confort, tenemos una vida rutinaria, nos levantamos a la misma hora, desayunamos lo mismo, vamos al trabajo o al colegio por el mismo camino, hablamos con la misma gente, saludamos de la misma manera, etc. Así estamos cómodos y no nos damos cuenta que hay otras cosas porque no las experimentamos. Tú zona de confort, es el conjunto de hábitos, creencias y acciones y modelos de comportamientos a los que estamos acostumbrados y que, al salirte de la misma te provoca incomodidad, nerviosismo, miedo.

Salir de la zona de confort es importante puesto que nos permite experimentar situaciones nuevas que nos van a permitir desarrollarnos y crecer en los distintos ámbitos de nuestra vida: personal, social, económico, espiritual, etc.
A la mayoría de las personas no les gusta ni siquiera que les hablen de cambiar, les da miedo, salir de lo conocido para enfrentarse a lo desconocido; estas personas se estancan en su vida, vivirán siempre con limitaciones y temores dentro de su zona de confort, y morirán pensando y quejándose que la vida no le dio la oportunidad de ser felices.
Cuando superamos estos límites, ampliamos nuestra perspectiva y logramos alcanzar nuevos horizontes. La zona de confort es un estado mental, aquellos elementos que nos rodean y que consideramos parte de nuestra comodidad, son percibidos de esta manera gracias a nuestras ideas y a nuestra mente. Lo que a ti te parece cómodo, a otros quizás les aterrorice.
Perder el miedo de salir de nuestra zona de confort, empieza desde dentro. Desde nuestro pensamientos, ideas y sentimientos. Los límites los pones tú.
Montse Parejo.
 Psico-Oncóloga.

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